El ADN de MinCiencias es la Misión Internacional de Sabios

Por
Humberto Rosanía Ortega

El 5 de diciembre de 2019, el Sr. presidente de la República de Colombia, Iván Duque Márquez, recibió de manos de la Misión Internacional de Sabios (MIS) una serie de propuestas como consecuencia del análisis que este selecto grupo de expertos,nacionales e internacionales le entregó al país. La consigna era diseñar una estrategia de crecimiento orientada hacia una sociedad del conocimiento. Aunque la MIS fue convocada por el gobierno que lidera el presidente Iván Duque, es consenso de todos que su estructura, participación y desarrollo trascienden desde el gobierno nacional hacia el seno del tejido social del país.

En ese orden de ideas, en la medida en que la empresa, la sociedad y la academia se sigan empoderando y apropiando de las propuestas que surgieron de sus propias visiones integradas a otros vértices de la sociedad, en esa misma medida esta hoja de ruta planteada por representantes antes de la academia, gobierno, empresarios y la sociedad civil no sucumbirá ante los vaivenes de la política o la coyuntura nacional. Por el contrario, las fuerzas vivas de Colombia permitirán que este ejercicio de país se consolide en ejemplo de unión entre los diversos sectores de la sociedad. Bajo un acuerdo para el desarrollo y la continuidad de políticas públicas y, ¿por qué no?, hacia la consecución de políticas de estado transformadoras.

Durante las deliberaciones de los expertos, los empresarios, las instituciones de gobierno y representantes de la sociedad civil, existía el temor que, pese al esfuerzo y empeño que le poníamos a esta gesta, todo quedase en letra olvidada. Sin embargo, haber culminado la (MIS) durante los primeros años de gobierno permitió que hoy la implementación de las propuestas esté en marcha y a todo vapor. En efecto, aquellas recomendaciones que se erguían como fundamentales hoy son parte integral del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCTI), así como la consolidación del propio Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de (Minciencias).

Ahora, Minciencias bajo el liderazgo del ministro Tito José Crissien logró perfeccionar la arquitectura interinstitucional del sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTEI). En principio, se afianzó el ministerio en sí, pues este se encontraba amenazado porque la Corte Constitucional lo declaró inexequible con efectos diferidos por vicios de forma. De modo que, quedó en manos del propio ministerio crear un nuevo proyecto de ley que le garantizara longevidad a la nueva cartera. Fue así como el 6 de diciembre de 2021 se sancionó la ley 2162 por medio de la cual se crea el ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación en Colombia.

En efecto, en diciembre del 2021 también quedó aprobado el CONPES 40692. Está fundamentado en el modelo de la cuádruple hélice (academia, empresa, estado, sociedad), tiene como columna vertebral los ocho focos de la MIS: tecnologías convergentes e industrias 4.0; energías sostenibles; biotecnología; medio ambiente y bioeconomía; ciencias sociales y desarrollo humano; océanos y recursos hidrobiológicos; ciencias de la vida y de la salud; industrias culturales y creativas; ciencias básicas y del espacio. También busca implementar, en los próximos diez años, acciones habilitantes y de gestión que dispondrán de una inversión indicativa de 1.15 billones de pesos. A esta financiación se suma la relacionada para CTEI respecto a beneficios tributarios y aquellas financiables vía el Sistema General de Regalías para 2022-2031 por más de 30 billones de pesos, que impulsarán una economía sociedad basada en el conocimiento.

Es importante resaltar que la arquitectura jurídica del sistema de CTEI también se vio robustecida a partir de la expedición del decreto 1666. Dicho decreto plantea un modelo de gobernanza claro para el sistema y permite que, en lo sucesivo, los gobiernos cuenten con una instancia encargada de asesorar institucionalmente sobre temáticas coyunturales o estructurales de interés nacional. Lo que proporciona recomendaciones desde la ciencia, tecnología e innovación para favorecer la toma de decisiones basadas en evidencias científicas por parte de los dirigentes, tal cual lo planteó la MIS en 2019.

A medida que el ministerio avanzaba en el perfeccionamiento de la arquitectura jurídica del SNCTEI, también convocó a varios de los expertos participantes de la MIS con el fin de priorizar las iniciativas a financiar. Puesto que cada uno de los ocho focos plasmó diversas propuestas financiables, estas iniciativas se verterían en cinco misiones específicas que pretenden cumplir tres retos fundamentales.

Entonces, la pregunta que quedaba por resolver era ¿por dónde empezar? Expertos de cada foco priorizaron las propuestas y áreas que resultaron en convocatorias a ser financiadas a través del Sistema General de Regalías. Estas convocatorias buscan favorecer la creación de ecosistemas científicos sostenibles y orientados por misiones. De modo que den respuestas a la estrategia general plasmada en los 10 volúmenes presentados por la MIS en diciembre de 2019. En consecuencia, el ministerio lanzó convocatorias para el apoyo a programas de I+D+i que contribuyen a resolver los desafíos establecidos en el área de ciencias de la vida y de la salud. Asimismo, promovió convocatorias para el apoyo a proyectos de I+D+i para la transición energética, basadas en la aplicación de resultados de investigación, adopción o adaptación de tecnologías convergentes. También realizó convocatorias para la innovación y transferencia de tecnologías enfocadas en industrias 4.0. Se consolidaron convocatorias priorizando las ciencias básicas y del espacio para fortalecer el proceso de construcción del conocimiento científico en el país, así como sus potenciales aplicaciones. Bajo la mirada del arte como forma de conocimiento, Minciencias lanzó una convocatoria para promover la formulación de políticas públicas en I+C, así como la comercialización de bienes, servicios y actividades de contenido cultural, artístico o patrimonial.

Esta cartera, que reconoce a Colombia como potencia bioceánica, también planteó una convocatoria para la generación de conocimiento que contribuya con el fomento de las ciencias del mar y los recursos hidrobiológicos de los océanos y aguas continentales. Además de otras convocatorias para contribuir a la implementación de la estrategia de universalización de la educación en el país para atención a la primera infancia, educación básica y media en concordancia con lo planteado por el foco de ciencias sociales y desarrollo humano con equidad.

Si bien estas convocatorias e iniciativas vienen dando sus primeros resultados positivos como el incremento en la financiación de doctorados, la creación de 126 nuevos bioproductos, 20 expediciones científicas, 10 colecciones biológicas, la decisiva implementación de un programa de diplomacia científica, 120 invenciones apoyadas en PI, 7 proyectos de turismo de naturaleza, 43 proyectos científicos de desarrollo local, 19 propuestas de creación spin-off (período 2020-2021), 75 programas y proyectos de I+D+I (período 2020-2021) sumado a los resultados de los bancos de proyectos financiables por desarrollar; somos conscientes que aún queda mucho por hacer. Tanto así que sería necio pretender agotar —en tan solo un par de años transcurridos— una estrategia de país que tiene un horizonte con prospectiva a 25 años e involucra tanto a todas las carteras del gobierno, como a los demás vértices del tejido social como lo son la academia, el sector productivo y la sociedad civil.

Finalmente, anhelamos que la MIS se yerga como una política de estado y siga siendo acogida, respetada, implementada y, por supuesto, actualizada y mejorada. Que lo hagan aquellos tomadores de decisiones que, con voluntad política, tendrán a su criterio mantener el rumbo que fue delineado a partir de un ejercicio genuino del tejido social de Colombia y que, además, fue plasmado por los expertos de la MIS. Es un hecho que su implementación y futuro hoy cuentan con unos resultados palpables y con unos cimientos sólidos para continuar hacia adelante en la consigna de encausar el país hacia una sociedad basada en el conocimiento.